24 de diciembre de 2012

Un Cuento de 40k.






Celebre estas fiestas con sus amigos, los marines con gorritos.  Además, tenemos a Charles Dickens, así que pasen y vean, señores: La entrada navideña de Tozudos!

Algo sorprendente me ocurrió entre ayer y hoy. Me volvía caminando de una despedida de año, silbando tranquilo por las calles de mi ciudad, cuando a la distancia, me pareció escuchar un traqueteo similar al de orugas.

Dado que me encontraba un tanto ...'intoxicado', no me pareció muy relevante; pero a medida que fue cobrando intensidad, y puesto que mi sentido del oído, afectado como estaba por un bombardeo orbital de vodka, no podía determinar bien de donde procedía el sonido, volteé para revisar mis seis en punto, dirección que no es tan sencilla de determinar cuando uno viene avanzando en zigzag de manera involuntaria. Tras esperar los dos o tres segundos de rigor a que mis ojos formaran una única imagen de lo que había atrás mío -salvo unos faroles a la distancia, que insistían en seguir borrosos y dobles- observé con tranquilidad que no había nada a mi espalda, así que decidí seguir con mi camino.

Pero cuando volteé otra vez para retomar la ruta a mi hogar -o una aproximación razonable a una de las rutas posibles-, imaginen lo que me sorprendió ver venir directo hacia mi cabezota... ¡Un soberano mazazo! Hasta que reaccioné, levantando las manos y gritando de manera poco masculina "llevate todo pero no me mates", el objeto contundente ya había impactado contra mi sesera y emitido un extraño sonido como de trueno. Luego, la oscuridad me envolvió.

Volví en mi a una extraña réplica de la ciudad en la que estaba. Casi todas las viviendas se convertido en ruinas: se veían impactos de lo que parecía munición en las paredes. Las calles tenían cráteres -pero eso no era ninguna diferencia, dado que el asfalto de aquí es una porquería-, y los vehículos llenos de borrachos que habían estado circulando hasta hacía para mi unos instantes, eran solo armazones llameantes.

-Es la última vez que bebo... -Me dije a mi mismo. -"Pero que pedazo de viaje... No creo que haya sido el vodka... ¿habrá sido la...?

Una voz grave y rasposa me sacó de mi reflexión sobre sustancias.

-Ey! Ollanius! Por aquí! Ey!

En ese momento supe que... bueno, supe que se había ido todo a la mierda. Que la ciudad estuviera hecha moco no era tan raro. Los cielos púrpura... con la contaminación que hay, no me extrañaba. Pero que alguien me dijera Ollanius en la calle... Giré para encararme -perdiendo un cuarto de movimiento en tal acción- y vi parado a mi lado nada menos que al Inquisidor Coteaz, un metro noventa de servoarmadura, pajarraco de dos cabezas y martillo incluído. De repente, fui dolorosamente consciente de mi chichón en la cabeza.

-Mi Lord Inquisidor -dije encendiendo un cigarrillo. -Pensé que era más alto.
-De hecho, mido 28 mm. Para lo que estoy acostumbrado, ahora soy del tamaño de un titán. -respondió Torquemada, flexionando las juntas de su armadura.
-No le conviene, -contesté tirando una bocanada de humo. -Eso significaría que tendría reglas escritas por ForgeWorld, que suelen ser apestosas. Quédese con las de Ward...
-Si, ya sé. Por eso estoy aquí: soy el Fantasma de los Warhammers Pasados.
-¿Lo qué?
-Como "Un cuento de Navidad", de Dickens, pero con 40k.
-Puta madre.
-¡He venido porque te has convertido en un viejo cínico, y has olvidado el espíritu de 40k!
-¿Lo qué?
-Como el "espíritu del oeste" de la película Rango, pero con 40k.
-Puta Madre.
-Yo soy el primero de los tres fantasmas que te visitarán esta noche, para mostrarte lo que fue, lo que es y lo que será del hobby, para que puedas recapacitar tu horrible actitud.
-Horrible son las reglas de los Ogretes. Mi actitud no es nada más que realista. -Dije sonando poco convencido.

Sin dignarse a contestarme, Coteaz comenzó a murmurar por lo bajo. Sentí un abrupto descenso de la temperatura, y un vórtice de energía púrpura cobró vida en frente del inquisidor. Era como... ¡Puerta al inmaterium!

-No sabía que tenías telekinesis como disciplina. -Dije sorprendido.
-¿Te hubieras fijado? Todo lo que te importa es tener acceso a adivinación, porque siempre estás buscando el combo... -Me dijo con cara de reproche Torquemada. -Ahora, entra al portal.
-Ni loco: esa cosa es peligrosísima.
-Mirá Ollanius -dijo ya con cara de cansancio el inquisidor- Primero, que a donde vamos hay un servocráneo así que solo tiro un dado para el scatter: no te vas a convertir en baja. Y segundo, si no vas por las buenas, irás por las malas. -continuó, mientras empuñaba su martillo con firmeza.

Como soy cínico, pero no creo que sacara dos "1" seguidos para herir, me metí. ¡Como describir lo que sentí en ese viaje! Todo me daba vueltas: tenía frío y mi estómago parecía revolverse cada vez peor. Vomité, y noté que estábamos nuevamente en suelo firme.
-¿Siempre es así de horrible el viaje? -pregunté limpiándome la boca.
-No se de que hablas: el viaje es instantáneo. -Respondió Coteaz.
-Pero las nauseas, la pérdida de balance, el vómito... -dije desconcertado.
-Seguís ebrio, idiota. -contestó el inquisidor, perdiendo el acento neutro por un instante.
-Ah, claro... Lo siento.

Entonces, pude ver donde me encontraba. Era como un gigantesco estacionamiento de súpermercado, y distribuidos a lo largo y ancho del mismo, montones de versiones tamaño real de miniaturas de 40k estaban haciendo nada: algunos cocinaban, otros pulían su armadura, pero la gran mayoría simplemente estaba en posición fetal, hablando bajito.

-¿Qué es este lugar? -Pregunté.
-Aquí es donde vienen todas las miniaturas despreciadas por los jugadores. Cada vez que alguien se convence de que una unidad "ya no rinde", sus chances de terminar aquí aumentan un poco más, hasta que finalmente no pueden resistir el llamado, y quedan atrapadas en este lugar para siempre.

Ahí entendí. Por eso casi todo el códex eldar estaba ahí. Halcones, Banshees, escorpiones... Todos formando pequeños grupos. Me fue imposible resistir la tentación de caminar entre ellos, y fui descubriendo que no estaban solos. Marines Vainilla de Asalto se esforzaban por mantener la moral alta, diciéndose a si mismos que en un futuro códex podrían salir de donde estaban. Un poco más allá, los paladines no se sentían tan seguros: acostumbrados como estaban a ser buenos, no podían concebir el haber terminado en la misma bolsa de los guerreros tiránidos.

-Mira hacia allí. -Me incitó el Lord Inquisidor.

Deseé no haberlo hecho. A unos pocos metros de donde estaba, un Avatar de Khaine me miraba fijamente. En lugar de su habitual expresión de fiereza, su mirada era de súplica. Me di cuenta que no era cualquier Avatar: era MI Avatar, que no entendía porque había sido abandonado en este lugar horrible, después de haberme acompañado durante dos ediciones completas. Salía vapor de sus ojos -el coloso estaba llorando, sus lágrimas convirtiéndose en vapor al tocar sus mejillas- y extendió su mano ensangrentada hacia mi. Quise tomarla, sacar a este dios que tantas victorias me dio de la patética compañía en que se encontraba, rodeado como estaba por garras sangrientas que ya no usaban su armadura porque nunca salían a pelear... Pero Coteaz me lo impidió: tomándome del brazo, sostuvo mi cabeza y me obligó a mirar como, pese a sus mejores esfuerzos, mi Avatar de Khaine no podía llegar hasta mi, porque a cada paso que daba, nosotros nos alejábamos dos.

Ya viste lo que tenías que ver -me dijo Torquemada, y levantó su martillo a posición de ataque.

No llegué a decir mi habitual "Puta madre".

Cuando desperté, me precipitaba en caída libre por un cielo encarnado. Grité con todos mis pulmones mientras me dirigía como piedra hacia un suelo que prometía ser durísimo, pero se me acabó el aire antes de terminar de caer, así que me resigné a sufrir el impacto de F10 fp2 en silencio. Coteaz no estaba por ningún lado -seguro que el muy vivo sabía perfectamente que la caída significaba la muerte instantánea para él también- y el piso estaba cada vez más cerca. Sabiendo que no tendría que preocuparme por el cáncer, traté de prender otro cigarrillo, pero el viento me lo voló de la boca tan pronto como tocó mis labios, y cuando miré para abajo, el impacto era inminente.

Volví a gritar, pero entonces, pasó algo increíble: el tiempo se detuvo, y el mundo quedó congelado a mi alrededor. Un gigantesco necrón de un solo ojo, sin inmutarse por la situación o ser afectado por la ralentización, me agarró de la pierna y me depositó en el suelo. Cruzado en su espalda, un enorme dáculus me hizo rezar porque no tuviera la misma tendencia a usarlo que el cabrón de Coteaz, pero de momento, nada parecía más lejano a la realidad. La operación entera de salvarme de la muerte había sido cuidadosa; hasta gentil, podía decirse. Tras ello, se aseguró de que quedara bien parado, me corrió con una mano fría el cabello de la cara y alisó mi ropa, como haría una madre con un chiquillo que se ensució antes de ir a una fiesta.

Intenté decirle algo, pero del punto de su anatomía donde hubiera estado una boca emitió el universal "Shhh". Sin darme tiempo a insistir, un portal verde-blancuzco se activó cerca de él, y otro necrón, más impresionante aún que el primero, porque tenía un báculo más grande y tiras metálicas que parecían formar un manto surgió en un fogonazo verde. Su aura era decididamente siniestra, así que comprenderán que cuando me apuntó con su dedo-garra, mi control de vejiga se debilitó un poco.

-Saludos, Ollanius. Soy el Nemesor Zahndrekh, fantasma de los warhammers presentes. Espero que mi primo Coteaz no haya sido muy duro contigo: dos de cada tres de nuestras visitas terminan antes de que lleguen hasta mi porque no sobreviven a los martillazos... Ya lo he reportado al supervisor doce veces, pero sigue pegando. -Introduciendo su mano en su manto, se aproximó a mi. -¿Un cigarrillo antes de empezar?
-Con mucho gusto -dije tratando de salvar mi imagen. -¿Pero antes, podría desactivar su aura de miedo? La estoy pasando realmente mal... 
-No estoy empleando ningún artefacto de los portadores de la desesperación, Ollanius...
-¡Pero casi me orino encima! -protesté.
-Porque has tomado más vodka que un ruso, tonto. -Respondió el mucho más amable Nemesor.
-Ah, claro... Lo siento.


--------------------------------------------------¡Continuará!-----------------------------------------------------------


6 comentarios:

  1. JAJAJAJA! Excelente!

    Muy muy bueno, la verdad que me gusto mucho, me quedo con las ganas de leer el siguiente.

    En un principio pensé que de verdad era una historia cuasi-verdadera y que te habían afanado, jajaja. Ahora me quedo pensando que tanto de esto sera verdad, mas que nada por lo de venir borracho de Vodka.

    Me quede con la imagen del Avatar, pobre de él.

    Excelente post, espero que se repitan algunos más así.

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    Respuestas
    1. Jajajajaj Hola Martín! Gracias por pasar!

      ¡Muy cierto lo que planteas: ni yo se concretamente cuanto de todo esto que me ocurrió fue verdad!

      Feliz Navidad!

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  2. Me sorprende tamaña tormenta de ideas (locura) que emana de quien disfruta del elixir alcohólico ... Demasiado entretenido (ocioso según mi mujer) que plasma su pensar en texto que dejaría muchos con ganas de ser escritor... Después de leer entiendo el prolongado silencio :D

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    Respuestas
    1. Hola Chris! Gracias por el comment!

      (aunque no puedo determinar si es un elogio o una crítica XD)

      Si me permite la aclaración, soy vago y mal entretenido, así que hace ya bastante aprendí que debo organizarme todo lo que pueda, así me queda tiempo entre las obligaciones para... bueno, ser vago y mal entretenido. Pero también me pasan cosas muy raras, como ser visitado por los fantasmas de los warhammers pasados, presentes y futuros, que se le va a hacer!

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