15 de junio de 2012

Básicos: Peleando Piedras, volumen II

Segunda parte de este post, sobre que es una lista piedra, y como hacemos para vencerlas jugando con una lista balanceada: tras haber definido que son y como operan, veamos los aspectos estratégicos de enfrentarlas.

De nuevo, http://jonsullivanart.com/


¿Cómo funciona un ejército con piedras?
La quintaesencia de quinta, (si, hice un juego de palabras horrible, lo sé), y con casi total seguridad, de sexta, son las unidades más chicas y mecanizadas. La redundancia que traen a la mesa es la clave para armar listas balanceadas. Dos unidades de cinco marines en dos rhino son mejores que una única unidad de diez: nos dan más opciones. En todo sistema donde el azar esté tan presente como en 40k, tener más de un elemento "X" es mejor, porque cuando la suerte nos abandona, la pérdida es menor si manejamos unidades más chicas.

Las listas piedra generalmente subvierten este axioma invirtiendo pesadamente en una o dos unidades muy fuertes, y, si su jugador es inteligente, gastando el resto de los puntos en unidades que apoyen a las unidades en las que tanto gastó. Objetivamente, esto no es una buena estrategia, justamente por la pérdida de redundancia, y ese es el motivo por el que no van a ver una sola lista piedra en este blog: la clave de una buena performance, en Warhammer y en la vida, si me perdonan la actitud paternal, es la consistencia; soy feliz sabiendo que puedo bajar ese Leman Russ que amenaza mis filas, porque aún si la primera de mis unidades con fusión no lo logra, tengo cinco más, y voy a poder hacerlo en la partida de mañana, como lo hice en la de ayer.

La lista piedra tiene otra filosofía: aún si no puedo hacerle nada al Leman Russ, no importa porque tampoco me hace nada a mi, pero puedo vencer todo lo otro. Y ahí está la ventaja y la desventaja de este tipo de listas: son tremendamente efectivas haciendo lo que hacen bien, pero a la vez son muy vulnerables a un mal emparejamiento. Y para muestra sobra un botón: Ir a un torneo con una lista piedra puede ser fantástico, hasta que nos toque como oponente un marine espacial que tenga ocho exterminadores de asalto y un bibliotecario con zona de vacío, o un tiránido de horda... Cuando la piedra falla, ya sea porque la muelen a golpes, o porque la traban con 30 miniaturas de cinco puntos con coraje, la batalla está irremediablemente perdida.

Sin embargo, no todas las listas, y mucho menos todos los ejércitos, tienen esas opciones.

Plan B
Primero lo primero: no hay que cometer el error de pensar que las batallas con listas piedra no tienen nada de estrategia: tienen un montón, solo que generalmente no están del lado del ejército con Draigo :D, si no todas del lado del oponente.

Como dije antes, no se puede pretender ganarle a una lista piedra en aquello en que la piedra es buena, y estamos asumiendo que no tenemos exterminadores de asalto. ¿Cómo hacemos entonces? Las claves residen en la misma estructura del tipo de lista al que nos enfrentamos.

  • Lo más importante es jugar la misión. Hay que evitar la unidad piedra todo lo que se pueda, concentrándonos en cumplir las condiciones de victoria. No es necesario que lo hagamos muy bien, siquiera: alcanza con que el oponente se de cuenta de que vamos a intentar ganar por objetivos sin preocuparnos por su súper unidad, para que el planteo táctico de la lista se modifique, ya la presión sobre la piedra aumenta cuando debe proporcionarse sus propios blancos en lugar de los que uno como oponente les brinda al intentar neutralizarla.
  • Lo siguiente es acabar con las unidades de apoyo. Esto es tan simple como básico, especialmente si la misión es puntos de victoria. Como las unidades piedra son tan caras, el resto del ejército enemigo siempre será más débil que el nuestro. Atacar al apoyo pesado, sumar puntos matando el razorback solitario o barrer una tropa de línea cumple una triple función: priva al oponente de opciones, debilita a su ejército como un todo y aumenta todavía más la presión por el rendimiento de la unidad piedra, lo que más temprano que tarde, termina provocando errores en las prioridades.
  • Finalmente, cuando el momento de lidiar con la piedra sea impostergable, hay que atacar con superioridad abrumadora, aún si eso implica perjudicar el planteo para el resto de la batalla, porque si se falla, probablemente no haya mucho "resto" de batalla. Por tanto, no es recomendable lidiar con la piedra hasta que los puntos uno y dos estén razonablemente cumplidos.
Por supuesto, el diablo está en los detalles, particularmente en el punto tres, porque el oponente también juega, y cualquier jugador de piedras sabe que mientras más tiempo tenga el enemigo de posicionarse, mayor la chance de que le peguen con todo... Para esto hay un pequeño arsenal de maniobras y tácticas que podemos emplear, pero en realidad, hoy quería concentrarme solo en los aspectos estratégicos; lo táctico... quedará para un tercer post.

¿Opiniones, comentarios?


2 comentarios:

  1. Muy buen post.

    Las veces que peor me ha ido con este tipo de listas ha sido cuando he intentado lidiar con el problema (léase: neutralizar a la unidad piedra).
    En cambio, cuando mejor me ha ido es cuando la he evitado a toda costa para concentrarme en el resto del ejército rival, por más que la unidad piedra cace una a una mis unidades más retrasadas (como la infantería con armamento pesado).

    Así que mi limitada experiencia confirma la tésis que estás planteando, pero recién ahora que lo leo descubro por qué a veces me va mejor que otras con respecto a este tipo de listas.

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  2. Gracias! Creo que la clave del asunto es no entrar en pánico y seguir estos tres preceptos. Aunque claro, no es solo soplar y hacer botellas, porque el oponente no desea perder, pero es un buen comienzo...

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